Todo
el Consejo de Dios para América Latina
Hechos 20:20-26
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Introducción: Cuando se organizó la Unión
Bautista Latino Americana, el 10 de septiembre de 1976 se
hizo una proclama que comenzaba así "Considerando, que frente
a un mundo convulsionado y desconcertado por el caos moral
y espiritual en que vive, ahora más que nunca, es urgente
obedecer el mandato de Cristo de "Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura" ...Y Mas adelante
continúa "Que la evangelización del continente está experimentando
dificultades en algunas regiones por la resistencia en la
aceptación de obreros...Bautistas de América Latina unámonos"..."
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La situación, desde entonces, no ha cambiado
mucho. El mundo sigue convulsionado y persiste el caos moral y
espiritual. Y aunque la obra bautista ha crecido, nos abruma el
enorme desafío que tenemos por delante, porque, pese a nuestros
esfuerzos para diseminar el evangelio, nos damos cuenta que no
es suficiente. Porque algunas veces los resultados se pierden
por lo que se llama "la puerta de atrás de la iglesia" y no permanecen,
y tenemos la sensación que corremos mucho pero no avanzamos, como
si lo hiciéramos sobre una cinta para trotar en un gimnasio. Nos
cansamos para estar en el mismo lugar. Y si logramos salir de
esta rutina y logramos incorporar un buen número de miembros a
la iglesia en un rápido crecimiento, tropezamos con la realidad
de la falta de un crecimiento integral, mucho más profundo y una
enorme necesidad de obreros debidamente entrenados.
En una situación semejante se encontraban
los apóstoles y aquellos cristianos primitivos cuando la luz del
evangelio se diseminaba en Asia, Europa y África del norte y si
nos preguntamos "¿Cuál fue su estrategia? ¿Cómo evangelizaban?
¿Cómo preparaban a los obreros y pastores? ¿Cómo organizaban las
congregaciones? Nos sorprenderemos que no tuvieran un modelo fijo
y estructurado y las estrategias variaban de lugar en lugar. Sin
embargo, en los últimos años del ministerio del apóstol Pablo,
un modelo parece haberse consolidado en Efeso donde permaneció
tres años, y desde donde el Evangelio se expandió por toda Asia
en solo dos años "de manera que todos los que habitaban en Asia,
judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús" (Hechos 19:10)
Fue un modelo de crecimiento de la iglesia local (según los historiadores
la iglesia de Efeso fue la más numerosa de todas las iglesias
del primer siglo) y un modelo de expansión misionera.
Por eso creo que el discurso que el apóstol
Pablo dio en Mileto a los obispos de Efeso nos deja ver entre
líneas la clave de su estrategia. La primera palabra clave es:
I. Concertación
El se concentró en un grupo, no en toda la iglesia. "Enviando,
pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia".
Estos "ancianos" fueron llamados indistintamente "presbíteros"
y "epíscopos" u obispos. En el versículo 17 leemos "Enviando,
pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos (presbíteros)
de la iglesia" y en el versículo 28 el apóstol dijo "Por tanto,
mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo
os ha puesto por obispos". Por eso inferimos que para él el término
era indistinto. Está evidentemente claro, también que Pablo no
los trajo de Jerusalén, ni de Antioquía para que pastoreen la
iglesia en Efeso. El los ganó y entrenó durante esos tres años.
Eran miembros de la iglesia en los cuales puso toda su atención.
Mileto quedaba a unos 60 kilómetros al sur de Efeso y tenía tres
puertos. Probablemente también ellos navegaron hasta allí, o tuvieron
que caminar hasta ese lugar.
Aunque los llama "ancianos" sabemos que ese
término se aplicaba a los notables de una comunidad, que funcionaban
como los consejeros de las aldeas o poblados. En Israel los ancianos
se sentaban a la puerta de cada ciudad en determinada hora del
día para resolver cuestiones.
Pablo además los distingue como "obispos"
que debían "apacentar la iglesia del Señor". El término "obispo"
era común en aquel tiempo, porque se utilizaba para identificar
a algunos funcionarios del imperio romano en los diferentes puertos.
El obispo supervisaba la llegada de los cargamentos de trigo que
venían de Egipto a Roma. El llevaba el registro detallado de los
productos que ingresaban. También se llamaban "obispos" los que
supervisaban la construcción de caminos y puentes. Ellos eran
los supervisores de la obra en construcción.
El les dedicó todo
su tiempo y sus fuerzas.
1. Les recordó como se había comportado con ellos. "Vosotros sabéis
cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el
primer día que entré en Asia" Su conducta fue consecuente siempre,
y ellos lo sabían.
2. Les recordó la característica distintiva de su carácter: "sirviendo
al Señor con toda humildad". El siempre se consideró "el más pequeños
de los apóstoles" y el "primero de los pecadores"
3. Les recordó la carga emocional que lo envolvió cuando ministraba:
"sirviendo al Señor con muchas lágrimas". Vez tras vez el apóstol
menciona en sus cartas la carga de emoción que tenía cuando debía
exhortar o corregir a sus discípulos. Por ejemplo, escribiendo
a los Corintios les dice "y cuando vuelva, me humille Dios entre
vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes
han pecado, y o se han arrepentido de su inmundicia y fornicación
y lascivia que han cometido:" (2 Cor. 2:21) Una vez leí una frase
que decía "Nunca corrijas a alguien si realmente no te duele lo
que ha hecho"
4. Les recordó su constancia en el sufrimiento "sirviendo al Señor
...con pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos."
Y ante cualquier asechanza la primera tentación que uno tiene
es abandonar su ministerio. Sin embargo él persistió
5. Les recordó su pasión evangelística "testificando a judíos
y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la
fe en nuestro Señor Jesucristo."
6. Les recordó su persistencia y tenacidad en modelar sus vidas.
"Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de
día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno."
7. Les recordó su generosidad e integridad. "Ni plata ni oro ni
vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para
lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas
manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así,
se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del
Señor Jesús, que dio: Mas bienaventurado es dar que recibir".
Sabemos que estas palabras cita aquí son un ágrafa, o unas palabras
de Jesús que no están escritas en ninguno de los cuatro evangelios.
¿Qué buscaba lograr el apóstol Pablo con ésta
síntesis de tres años de ministerio en Efeso? Y no hace falta
esforzarnos mucho para comprender que él quería impregnar en sus
mentes un modelo, un "tipo" como al que se refirió en su carta
a Timoteo cuando le dijo que debía ser "ejemplo de los creyentes
en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza". Un ejemplo
habla más que diez mil palabras. El se concentró en esos laicos
para capacitarlos en el ministerio pastoral, tomando el mismo
modelo de Jesús cuando eligió a los doce.
II. Contenido
"No he rehuido daros todo el consejo de Dios" La palabra que se
traduce por "consejo" en griego es boulh y significa también "plan,
designio, propósito, voluntad o deseo de Dios" En 2 Corintios
1:17 el apóstol Pablo emplea esta misma palabra para decir "Así
que, al proponerme (bouleuomi) esto, ¿usé quizá de ligereza? ¿O
lo que pienso (bouleuomi) hacer, lo pienso (bouleuomi) según la
carne, para que haya en mí Si y No?
" El consejo de Dios viene de dos fuentes:
(1) Primero, la fuente de las Sagradas Escrituras.
Dar todo el consejo de Dios es enseñar toda la Biblia y no ciertas
partes seleccionadas. Ningún pastor puede decir que ha completado
su ministerio si no enseñó todo lo que Dios ha revelado. Si queremos
ser considerados siervos fieles debemos revisar lo que predicamos
en los últimos años para ver si dimos todo lo que debíamos dar.
Hace varios años atrás hice un listado de temas que podía predicar
sin repetir durante tres años o sea en 156 domingos o semanas.
Y me sorprendí al descubrir que allí estaba todo lo que uno pude
enseñar incluyendo todos los libros de la Biblia y los temas relacionadas
con la salvación, como la gracia, la fe, la adopción, la redención,
etc.
(2) Segundo, la fuente de la comunión con
Dios. Es lo que Pablo señaló cuando se refirió a sus planes. El
no decidió llevar a cabo un plan por que sí, o porque creyó que
era lo mejor, sino porque lo hizo según el designio de Dios. Es
el consejo del Espíritu Santo
III. Delegación
"Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio
de la sangre de todos..." Es evidente que existe un momento en
nuestra enseñanza en que podemos considerarnos libres de toda
responsabilidad. Es el punto de conclusión, el momento en que
tenemos la certeza que dimos todo lo que debíamos dar, y donde
cada uno es totalmente responsable de sus actos. El apóstol Pablo
se consideró limpio de la sangre de todos, es decir, ya nadie
podía culparlo de los errores o conducta de esos líderes.
Se nos enseña que debemos delegar, y lo hacemos,
pero muchas veces lo hacemos mal, porque no fuimos claros, dimos
por entendidos muchos aspectos cuando en realidad no hemos completado
nuestra enseñanza. El apóstol no pudo decir "estoy limpio" sin
completar "porque no he rehuido de anunciaros todo el consejo
de Dios". Si nuestra enseñanza fue parcial e incompleta, seremos
considerados culpables del fracaso de aquellos a quienes hemos
entrenado. Si lo que dimos fue solo dentro de una esfera limitada,
es decir, en la esfera del conocimiento y no de la práctica, su
sangre será demandada de nuestras manos. Pablo lo sabía y no estaba
utilizando un adorno literario cuando habló de su responsabilidad.
El estaba seguro que Dios no lo consideraría inocente si esos
obreros fracasaban o se perdían. Sin embargo, habiendo dado todo
de sí, él pudo decir "estoy limpio de la sangre"
Ese momento fue marcado como el comienzo de
la mayoría de edad en el pastorado. El ya no cuidaría de ellos.
Por eso les dijo "Por tanto, mirad por vosotros y por todo el
rebaño de Dios". Que parafraseando podíamos decir "De ahora en
adelante cuídense ustedes mismos y cuiden a la iglesia". Si no
se cuidan primero a ustedes, no podrán cuidar a la iglesia. Ese
cuidado personal, no tiene que ver solo con la salud física y
espiritual de los pastores, sino de sus intenciones. El apóstol
Pablo comenzó a mirar el futuro y vio dos peligros: (1) uno de
afuera "entrarán lobos rapaces" (2) otro de adentro "y de vosotros
mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar
tras sí a los discípulos".
CONCLUSION:
El consejo o plan, propósito de Dios para América Latina es el
mismo y tiene estos tres énfasis: (1) La concentración, o alineación
para lograr un mayor impacto en la comunidad. Solamente con líderes
bien formados, modelados conforme a ese patrón de Pablo, podremos
ver un cambio en la comunidad (2) El énfasis en el contenido de
la enseñanza. El Kerigma y la Didajé. La proclamación del evangelio,
pero también la enseñanza sobre toda la Escritura. (3) En énfasis
en la mayoría de edad. En el tiempo en que debemos soltar a nuestros
discípulos, porque ya dimos todo lo que debíamos dar. Mi anhelo
y oración es que estos tres énfasis sean el cause de nuestra visión
y trabajo de UBLA desde ahora al futuro.
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