¿Quién
sabe si para esta hora has llegado...?
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Introducción: Encontramos en las Escrituras una
bella historia sobre una niña huérfana que fue criada por
un hombre llamado Mardoqueo, descendiente de la familia
del rey Saúl, quien fuera tomado prisionero y llevado cautivo
a Susa.
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En
un momento determinado, cuando un acérrimo enemigo estaba preparando
un holocausto para destruir a la nación judía, Mardoqueo hizo
una lectura de la vida de esta niña llamada Hadasa, y posteriormente
Ester. Él vio la intervención de Dios en todo lo que le había
sucedido: primeramente la muerte de sus padres, luego, el desarraigo
de su tierra y su familia, el ambiente hostil en que vivió, el
ocultamiento de su identidad y la consecuente soledad, pero también
su belleza física que la llevó a competir y a ganar no solo un
nuevo espacio, sino a ser elegida reina de un imperio, hasta los
recientes acontecimientos que en ese momento se estaban desatando,
y entendió que Ester era una pieza clave para ese "tiempo y espacio",
y su interpretación de la historia le obligó a formularle esta
pregunta a Ester: "¿Y quién sabe si para esta hora has llegado
el reino?"
¿Quién sabe?
Es una pregunta condicionada por el futuro. El no podía afirmar
sin equívocos que Ester estaba ocupando ese lugar para una gran
misión, pero intuía que sí. Dependía de su respuesta y si estaba
dispuesta a correr los riesgos, aun la pérdida de su vida para
dar este gran paso.
Nosotros también
tendríamos que hacer una lectura de los acontecimientos recientes
y de nuestra inserción en el panorama mundial, regional y local,
y hacernos la misma pregunta ¿Quién sabe si para esta hora hemos
llegado a ocupar el cargo que tenemos? ¿Quién sabe si las crisis
económicas, sociales, morales y espirituales de nuestros países
latinoamericanos, que representan nuestra hora, nuestro tiempo,
son el campo para el cual Dios nos ha preparado? ¿Quién sabe si
para las amenazas de destrucción, confusión y división que se
arremolinan como negras nubes para las iglesias e instituciones
hemos llegado y ocupado el lugar donde estamos? ¿Quién sabe si
para estos grandes desafíos evangelisticos y misioneros estamos
donde estamos?
Así como Ester
tuvo que tomar una decisión aun a riesgo de su vida, también nosotros
deberíamos elegir si dejar las cosas como están y no hacer nada
o iniciar un nuevo camino, un cambio de paradigma y escribir una
página nueva en la historia. Si nos animamos, no cabe duda que
el futuro responderá a la pregunta "¿quien sabe si para esta hora
has llegado aquí"?
Alberto Prokopchuk
Secretario Ejecutivo de UBLA
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