Decisiones
Claves, Deuteronomio 30:8-16
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Introducción: Hoy leí un proverbio chino que dice:
"Si tu problema tiene solución, ¿para qué te preocupas?
Si tu problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?"
Y pensé que este dicho tiene razón porque nos enseña a vivir
la vida sin tantas preocupaciones y angustias sobre las
cosas que pueden solucionarse y las que no pueden. Sin embargo
no podemos limitar nuestra vida a un estado de despreocupación.
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Esta semana terminé de leer nuevamente
el Pentateuco en la versión Internacional en inglés. Como leí
la Biblia por muchos años en la misma versión, algunas expresiones
llegaron a ser tan familiares que no pude captar todo el sentido
como ahora. Por ejemplo, la segunda parte del versículo 9 dice
"El Señor se deleitará en ti y te hará prosperar, de la misma
forma que se deleitó en tus padres, si obedeces al Señor tu Dios
y guardas sus mandamientos y decretos que fueron escritos en este
Libro de la Ley y te vuelves al Señor tu Dios con todo tu corazón
y con toda tu alma".
La expresión
"te hará abundar en la obra de tus manos" fue cambiada por "te
hará prosperar" y vez tras vez Dios repite lo mismo: Que hará
prosperar a aquellos que obedecen al Señor.
Esta
promesa de prosperidad no fue dada en Egipto cuando el pueblo
estaba esclavizado, oprimido, cuando no podía escoger ni decidir.
Tampoco fue dada cuando habían llegado a la tierra prometida,
sino en la mitad, en la transición de un lugar a otro.
El estado
de transición es el más difícil y más peligroso de todos. De tal
manera que de los cinco libros de Moisés, cuatro describen todo
lo que ocurrió en ese estado de transición cuando estaban en el
desierto. Las más grandes decisiones fueron tomadas allí.
Cuando
leemos el Nuevo Testamento nos damos cuenta de la similitud de
este estado de transición de Israel con el estado de transición
de la iglesia. De manera tal que el apóstol Pedro escribe que
somos "peregrinos" que no tenemos morada fija. El apóstol Pablo
por su parte, nos habla que fuimos rescatados de nuestra vana
manera de vivir, y que ahora debemos conducirnos de manera diferente.
Y también nos advierte para que no nos ocurra lo mismo que ocurrió
con Israel cuando estaba en el desierto en ese periodo de transición.
En Deuteronomio
29:29 podemos leer "Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro
Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos
para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley."
Si leemos
cuidadosamente descubriremos la claves para prosperar en nuestra
peregrinación, en esta transición por la que estamos transitando.
I.
LA CLAVE DE OIR LA VOZ DE DIOS
Vs. 8 "Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová..."
Oir
la voz de Dios es como tener un mapa o una hoja de ruta en un
lugar desconocido. En estos días pasados estuve visitando a mi
hermano que vive en Suiza. Allí se hablan tres idiomas diferentes:
el alemán, el italiano y el francés. Cuando iba recorriendo la
ruta primeramente los carteles aparecían en alemán, más adelante
en italiano, y en la otra parte del país en Francés. Los mapas
que tenía eran viejos y en los últimos años se habían construido
nuevas autopistas y otros caminos adyacentes. Así que no fue extraño
que nos perdiéramos más de una vez. Cuando uno tiene un mapa viejo
de Dios, con frecuencia se pierde y queda totalmente confundido.
Sus experiencias pasadas no son una garantía para el presente.
Por eso el apóstol Pablo nos dice que debemos renovar el espíritu
de nuestra mente. Dios no es estático, el no es un ídolo fijado
con clavos en un lugar. Él es creativo y a medida que lo conozcamos
nos irá mostrando su multiforme sabiduría.
Dios
nos habla de diferentes maneras. Podemos enumerar algunas:
1. Por la lectura de la Biblia. Hay textos que parecen que resaltan
o nos llaman la atención.
2. Por la predicación y la enseñanza. Sentimos como si el predicador
está describiendo exactamente lo que nos pasa.
3. Por las pruebas o enfermedades.
4. Por sueños.
5. Por frases sueltas aquí y allá que se repiten sin tener conexión
entre ellas.
6. En forma audible, personal.
7. En nuestra mente. Nos damos cuenta que Dios se comunica con
nosotros con pensamientos que sabemos no son nuestros.
8. Por revelación. Leímos mil veces un texto de la Biblia y de
pronto cobra otro sentido. Es como un velo que cae.
9. Por la lectura de un libro. Puede ser un testimonio, una biografía
o un comentario.
10. Por canciones o himnos.
11. Etc.
Si nuestro
mapa está viejo, limitaremos a Dios a una sola forma de comunicarse
con nosotros. Y eso podrá confundirnos. Hasta podremos decir "Dios
no me habla" Ignorando que él está utilizando otras formas de
comunicación.
II.
LA CLAVE DE HABLAR PARA CUMPLIR
Vs. 14 "Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca...para
que la cumplas."
El
apóstol Pablo utiliza el mismo texto después de una profunda reflexión
sobre la imposibilidad del hombre de cumplir con los mandamientos
de Dios. Dios pone delante de nosotros el camino de vida y el
camino de muerte. Si cumplimos sus mandamientos tendremos prosperidad
y abundancia, si no los cumplimos, tendremos las maldiciones que
están en la Ley de Dios. Pero ¿cómo podríamos cumplir esos mandamientos?
Al apóstol Pablo le fue revelado que aquí estaba la clave. "Cerca
está de ti la palabra, en tu boca...para que la cumplas". El pensó
"¿cómo en la boca?" Él descubrió que está en la confesión de fe.
"Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor...serás salvo"
El tema
apunta no solo a la existencia de Jesús, sino a su autoridad,
poder, gloria, fuerza sobre todos los gobiernos, las circunstancias,
los poderes del cielo, de la tierra, y del infierno.
Existe
una tremenda fuerza en la confesión de nuestra fe en Jesucristo.
Nunca dejo de sorprenderme al ver el poder que tiene la confesión
de fe de aquellos que sinceramente aceptan a Jesucristo como su
Salvador. Cuando pronuncian su nombre, cuando lo confiesan como
Señor, su rostro cambia, su conducta se modifica, toda su vida
se transforma. No fue por algo que hicieron ellos, sino algo que
Jesucristo hizo en ellos cuando la palabra de fe salió de sus
bocas.
Recordemos
que por la palabra Dios hizo los cielos y la tierra. Su palabra
es palabra creadora. Aquí está el secreto de Dios: En la operatividad
de su palabra. Semejante a las computadoras que carecen de un
teclado y reaccionan al timbre de la voz y escriben automáticamente.
Imaginemos
que existe una supercomputadora invisible y que funciona solo
con nuestra voz. Que cuando hablamos se pone a funcionar y hace
lo que decimos. Eso es lo que aquí nos dice Dios. "La palabra
está en tu boca...para que la cumplas". Uno debe cumplir con un
trabajo de copiado y habla. La tarea se hace. Así funciona también
el reino de Dios.
III.
LA CLAVE DE CREER CON EL CORAZON PARA HACER
Vs. 14 "Porque ceca de ti está la palabra, ...en tu corazón para
que la cumplas."
El apóstol
Pablo agrega a la Palabra la fe, diciendo "Si confiesas con tu
boca que Jesucristo es el Señor, y CREES en tu corazón que Dios
le levantó de los muertos, serás salvo". Confiesa y cree. Habla
y cree. Pronuncia tu confesión de fe y cree con el corazón.
La expresión
"con el corazón" o "en tu corazón para que la cumplas" no es gratuita,
ni es un modismo o solo una expresión idiomática, es mucho más
que eso. Porque se puede creer con la razón. Después de mucha
reflexión uno llega a conclusiones. O puede creer por que ha visto,
como le dijo Jesús a Tomás "porque has visto creíste, más bienaventurados
los que sin ver han creído" Creer con el corazón es creer interiormente,
es creer con todo el ser, es creer sin reticencias, sin cuestionamientos,
sin dudas. Creer con el corazón es abrazar una causa, es entregarse
a ella.
¿Cuál
es tu problema? "Si tu problema tiene solución, ¿para qué te preocupas?
Si tu problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?" Echa
sobre el Señor tu carga, pronuncia la palabra de fe y espera.
"Porque no serán confundidos cuantos en El esperan".
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