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Somos responsables
"A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor" (Romanos
1:14)
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Introducción: Hay actitudes y comportamientos que tal vez no les demos
importancia, pero que pueden hacer que perdamos amigos o nos
distanciemos de nuestros parientes más queridos. |
Muchas veces he recibido quejas porque algunos,
- y nunca faltan - se les prestó algo en buen estado y lo devolvieron
deteriorado o inservible. Posiblemente han sido amigos por años,
pero una falta "insignificante" como ésta produjo un distanciamiento
silencioso. No hubo reproches, ni gritos ni demandas. Solo el
silencio. El que recibió el objeto dañado se preguntó. "- ¿Cómo
pudo hacerme esto? Y yo creía que era un buen amigo"
Cuando algo similar ocurre entre parientes, el problema
se agrava. Porque a los parientes no se los elige, y por esa misma
razón el enojo y el distanciamiento es mayor.
En Éxodo 22:14 dice "Pero si alguno hubiere tomado
prestada bestia de su prójimo, y fuere estropeada o muerta, estando
ausente su dueño, deberá pagarla" ¡Y esta ley fue escrita hace
3.500 años! Si uno pide prestado algo y se le rompe o deteriora,
debe pagar el daño. Si lo hace, será conocido como una persona
responsable. Cuando se dice que un comerciante es responsable,
se piensa en alguien que va a solucionar cualquier inconveniente
que tenga el comprador. El que antes de cerrar un trato promete
garantías y servicio pos venta, y no lo cumple, es decir "si te
he visto, no me acuerdo", tarde o temprano cosechará lo que ha
sembrado.
He visto a muchísimos que han perdido amistades
valiosas, han perdido el aprecio de los que los estimaban, han
perdido grandes posibilidades de ascender en su trabajo, incluso
han perdido el ser reconocidos en la iglesia como líderes por
este detalle tan "pequeño": No se hicieron responsables de aquello
que le habían confiado, sea algún trabajo específico o de un compromiso
asumido. Y lo peor de todo no está allí, sino que continuamente
se quejan diciendo que les va mal, que Dios no los bendice, o
que tienen pocos amigos o que los hermanos de la iglesia les hacen
el vacío.
Pienso que si esto ocurre, cada uno debe preguntarse
si la falta de responsabilidad no ha sido el motivo del distanciamiento
o del fracaso. Por supuesto, pueden existir otras causas, porque
los males no vienen solos, pero no deberíamos descartar al menos
esta posibilidad.
El apóstol Pablo escribió "A griegos y a no griegos,
a sabios y a no sabios soy deudor" (Romanos 1:14) y en la Nueva
Biblia Española leemos el mismo texto así "Estoy en deuda con
los griegos y extranjeros, con instruidos e ignorantes." Por mucho
tiempo no entendía esta expresión de Pablo. ¿Por qué se sentía
deudor a tanta gente? ¿Qué le habían dado para que él se sintiera
deudor? Uno puede sentirse deudor a sus padres porque lo cuidaron
y educaron. O deudor a la Patria por nace en ella y ser parte
de su cultura e historia. Muchos inmigrantes se sienten deudores
a este país porque aquí encontraron mayor libertad y oportunidades
de prosperar. Otros se sienten deudores a los amigos que los visitaron
y cuidaron cuando estuvieron enfermos. Pero ¿por qué Pablo sentía
que era deudor a la humanidad? ¿Qué le habían dado? ¿Qué favor
le habían hecho? ¿Qué le habían regalado los griegos y no griegos,
los sabios y no sabios"? Creo que nada, porque a la mayoría ni
los conocía y jamás los había visto.
Se me hizo la luz cuando leí el significado de "responsabilidad":
RESPONSABILIDAD: Deuda// Obligación de satisfacer o reparar de
por sí o por otro, de una culpa o causa legal. // Cargo, u obligación
moral que resulta para uno del posible yerro en cosa o asunto
determinado."
¡Ajá! Así que Pablo, cuando decía que era deudor
a griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios, estaba diciendo
"Soy responsable de anunciarles el evangelio". Tengo la obligación
moral.
I Somos responsables de anunciar
el Evangelio
Es nuestra deuda de gratitud con Cristo. En otra ocasión Pablo
escribió "si anuncio el evangelio no tengo de qué gloriarme, porque
¡ay de mi si no anunciare el evangelio!" Si predicar el evangelio
no fuese la responsabilidad del cristiano, porqué Pablo exclamó
"¡Ay de mi!" o "¡Pobre de mí si no lo hago!" Así como hay privilegios
que uno pierde por no cumplir con su responsabilidad en cualquier
actividad o relación, así también hay privilegios que perdemos
con Dios. Ese "Ay de mi" indica una premonición funesta, algo
terrible le iba a suceder, o algo grande iba a perder si no lo
hacía. Anunciar el evangelio es cosa seria, pero no hacerlo es
aun más grave. Me temo que aun no hemos comprendido la gravedad
de nuestra situación como la comprendió Pablo. Si aun no hemos
testificado de Cristo es tiempo que demos el primer paso orando
por aquellos que nos rodean, a interesarnos en sus vidas y sus
problemas, debemos comenzar a apreciarlos y amarlos de verdad,
porque de otra manera, nuestra evangelización estaría vacía de
poder. Si así lo hacemos, cuando menos lo pensemos estaremos pagando
también nuestra deuda con los "griegos y no griegos, con los sabios
e ignorantes".
II Somos responsables de vivir
en el Espíritu Santo
Romanos 8:12 "Así que hermanos, deudores somos (responsables somos)
no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si
vivís conforme a la carne moriréis…más si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne viviréis."
Alguien dijo que cada uno de nosotros tiene una
fiera adentro, esa fiera se llama "carne" o "naturaleza humana"
y representa todas nuestras pasiones más bajas, nuestros malos
deseos; representa lo negativo de nuestra personalidad y a todo
aquello que se opone a la voluntad de Dios. Es una fiera difícil
de matar, como los malos de los juegos electrónicos, donde se
los derriba y se los mata pero en el siguiente nivel vuelven a
aparecer, los matamos y vuelven a aparecer. Es algo de nunca acabar.
En la vida cristiana la fiera de la carne se destruye
mediante el Espíritu de Dios "porque si por el Espíritu hacéis
morir las obras de la carne, viviréis" (Romanos 8:13) ¿Cómo se
logra esto? Por medio de un cambio en la manera de pensar: "Porque
los que son de la carne piensan en las cosas de la carne, pero
los que son del Espíritu en las cosas del Espíritu". Y pensar
en las cosas del Espíritu produce vida y paz. Si sentimos que
nos falta una vida más abundante o si no tenemos paz, es evidente
que no estamos ocupándonos del Espíritu.
III Somos responsables de
nuestros Hermanos en la Fe
Romanos 15:27 "Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos
(responsables) porque si los gentiles han sido hechos participantes
de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles los
materiales." Los cristianos de Macedonia y Acaya podrían pensar
que los judíos nunca los habían ayudado económicamente, por lo
tanto no tenían ninguna obligación para con ellos. Pero no actuaron
de esta manera, al contrario "les pareció bueno" enviarles una
generosa y sacrificial ofrenda. Lo hicieron porque "son deudores"
es decir, responsables con ellos. Aunque la deuda espiritual aquí
es remota, porque no fueron ellos, sino Pablo el que les predicó
el evangelio, y el único punto de contacto radicaba en que Pablo
era judío. Esa fue la única "participación" de los bienes espirituales
que compartieron con los de Macedonia y Acaya.
Este antecedente bíblico nos muestra un altísimo
grado unilateral de responsabilidad cristiana por todos los que
sufren, incluso, más allá de nuestras posibilidades económicas,
porque aquellos cristianos juntaron dinero de "su profunda pobreza",
no de su abundancia o riqueza, para enviarla a otros cristianos
que nunca habían visto, porque estaban pasando hambre.
CONCLUSION: Hemos visto la importancia
del sentido de responsabilidad en nuestro trabajo, amistades y
en nuestras relaciones familiares en cuanto al cumplimiento de
nuestros compromisos. Aunque para algunos es arcaico enfatizar
el valor de la palabra, más que nunca no solo es vigente sino
necesario. Que el "si" sea "si" y el "no" sea "no", sin medias
tintas ni vacilaciones. También hemos visto que nuestro compromiso
cristiano va más allá de los límites establecidos por nuestra
sociedad, porque por ser cristianos ya estamos en deuda con el
mundo para predicarles el evangelio, con nosotros mismos, para
pensar en las cosas del Espíritu para vivir una vida plena, y
con nuestro prójimo para ayudarle en su necesidad aun teniendo
poco que compartir. Porque somos responsables. Alberto Prokopchuk
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