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Cómo vencer a los gigantes
Texto bíblico:
1a. Samuel 17; 23~50
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INTRODUCCIÓN: ¿Que sentirías si estas solo, es de noche,
tarde afuera no hay nadie, las calles están oscuras y desiertas?
Sé escuchan casualmente algunos pasos que se alejan y luego
el silencio. De pronto, alguien llama. Golpean a la puerta.
Cuando se abre, te encuentras con un hombre corpulento,
de mas de dos metros, que te mira fijamente. No lo conoces,
no sabes que intenciones tiene.
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De pronto sientes que tu
corazón late mas rápidamente. Comienza a aparecer otro enemigo,
mucho más grande que el que esta frente a ti, porque esta adentro,
esta dentro de tu cuerpo: el gigante del miedo, del temor. Los
gigantes de adentro son más terribles que los de afuera. A una
persona que tiene miedo, no le sirve de nada que se le diga "no
tengas miedo". A una persona con un gran estado de angustia no
le sirve de nada que se le diga "no estés angustiado". Son gigantes
con los cuales no podemos lidiar, y si lo hacemos siempre perdemos.
Pero entonces, ¿cómo vencer a los gigantes? Puede ser que cada
uno tenga un aspecto en su vida que no pudo jamás superar, el
temor, la angustia, un vicio, una tentación, un problema familiar,
miedo al futuro, miedo a quedar solo, temor al rechazo, temor
a la muerte a la enfermedad miedo al hambre, a la miseria (hay
personas que tienen terror a quedarse sin comida, así que Almacenan
todo lo que pueden), miedo de perder el trabajo, etc. Son gigantes
que también desafían a los escuadrones del pueblo de Dios, gigantes
que nos amenazan, nos insultan, se ríen de nosotros. Cuando salía
Goliat y desafiaba, nos dice la Biblia.
"Y todos los varones de Israel
que veían aquel hombre huían de su presencia,
y tenían gran temor" (1a. Sam. 17: 24)
Vamos a seguir a David y descubrir su estrategia
para vencer al gigante.
l. RECONOCE EL LUGAR QUE
OCUPAS DELANTE DE DIOS
17; 26 b; "Porque ¿Quién es este filisteo incircunciso para que
provoque a los escuadrones del Dios viviente? " Para David ese
ejercito no era cualquier ejercito, era "el ejercito del Dios
viviente". Él estaba reconociendo que era diferente a todos los
pueblos, a todas las personas, porque era parte del pueblo de
Dios. Nosotros somos hijos de Dios por medio de Jesucristo y a
menos que reconozcamos nuestro lugar como hijos de Dios seguiremos
siendo derrotados. No somos como los demás somos diferentes, herederos
de Dios, coherederos con Cristo. Y sí Dios esta con nosotros,
¿quién contra nosotros? El que no escatimo ni a su propio Hijo,
¿como no nos dará con EI todas las cosas? Si Dios justifica ¿quien
condenara? . Podemos enfrentar a nuestro gigante y decirle; ¿quien
eres para que desafíes a los escuadrones de Dios? ¿quien eres
para turbar mi vida? ¿No sabes a quien te enfrentas? Perdemos
muchas bendiciones porque no sabemos el lugar que ocupamos. En
la parábola del Hijo Pródigo los dos hijos recibieron la herencia.
El hijo menor la desperdicio, y el mayor no la toco, aunque era
suya. El se enojo contra su hermano y contra su padre, porque
no le había dado un cabrito para que festejara con sus amigos.
Vivía tan reprimido, su idea de su padre era tan equivocada, vivió
toda su vida privándose de muchas cosas, en lugar de tomar lo
que era suyo. ¿Estas viviendo así? Si entiendes cual es tu Lugar
delante de Dios no temerás mas.
II. EJERCITA TU FE
Algunas personas piensan que la fe es algo instantáneo. Quiero
tener mas fe, la pido y listo. En algunos casos es así, pero las
excepciones no hacen la regla. La regla es que la fe se acrecienta
a medida que nos ejercitamos en ella, David no fue crudo a enfrentar
al gigante. Él tuvo otros combates:
"David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor
de ovejas de su padre; y cuando venia un león, o un oso y tomaba
algún cordero de la manada, salía yo tras él y lo heria, y lo
libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba
mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese
oso, tu siervo lo mataba. Y este filisteo incircunciso, será como
uno de ellos, porque ha provocado al ejercito del Dios viviente
" Añadió David: "Jehová me ha librado de las garras del león y
de las garras del oso, el también me librara de la mano de este
filisteo" (17:34- 37)"
David comenzó con poco. No sabemos qué alimaña atacó
su rebaño la primera vez. Tal vez fue una zorra, después un oso,
y cuando pudo vencerlos supo que también podría vencer al león,
y cuando venció al león, pudo enfrentar al gigante Goliat.
Así también ocurre con nosotros. Comenzamos creyendo
en el Señor, aceptamos a Cristo como Salvador, creemos que Él
perdonó nuestros pecados, creemos que somos salvos. Ese es el
primer paso de fe, el segundo pudo haber sido el bautismo, el
tercero los diezmos; luego has orado por algún enfermo y fue sanado
o pediste trabajo, o un hijo, o un novio, o lo que sea y descubres
que si Dios te libró en el pasado es poderoso para librarte de
ese gigante que te amenaza.
Algunos podrían decir, pero si David tenia tanta
fe, ¿por qué llevó cinco piedras si con una podría matar al gigante?
Uno podría pensar que si le erraba tenia otras cuatro, pero ocurre
que en Filistea había otros cuatro gigantes:
2a. Samuel 21: 22:
"Estos cuatro eran descendientes de los gigantes de Gat, los cuales
cayeron por mano de David y por mano de sus siervos".
En realidad solo salía Goliat a desafiar, pero había otros cuatro.
Y aunque David se preparó para enfrentar a los cuatro, no los
venció a todos en un mismo día, sino a uno por vez y en distintas
ocasiones y en la mayoría de los casos por sus, soldados.
- Ejercita tu fe y prepárate para enfrentar lo imprevísible.
PRONUNCIA PALABRAS DE FE Por su palabra Dios hizo
los cielos y la tierra, y es por eso que Jesús daba tanta importancia
a las palabras, Él dijo: "Porque
por tus palabras serás juzgado y por tus palabras serás condenado".
y también" dijo: "Toda palabra ociosa
que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio"
Por su palabra sano a los enfermos y por su palabra
libero a los endemoniados. Por eso cuando nos enfrentamos a gigantes,
debemos pronunciar palabras de fe como lo hizo David:
"Tu vienes a mí con espada y lanza y jabalina,
mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los Ejércitos, el
Dios de los escuadrones de Israel a quien tu has provocado. Jehová
te entregara hoy en mi mano, y yo te venceré y te cortare la cabeza
y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y
a las bestias de la tierra y toda la tierra sabrá que hay Dios
en Israel. Y sabrá toda la congregación que Jehová no salva con
espada y con lanza, porque Jehová es la batalla, y el os entregara
en nuestras manos"" (45-47)
David lanzó palabras de fe. Él dijo lo que haría
y lo que dijo sucedió. Por eso es necesario que aprendamos a hablar
palabras de fe, porque por nuestras palabras suceden las cosas.
Si siempre somos negativos, y decimos cosas negativas, esas cosas
negativas ocurren. Sí yo hablo que en la iglesia no hay unión
o no hay amor, estoy pronunciando el mal que quiero evitar.
Sí siempre dices, "no se que me pasa, estoy mal"
y lo repites, estarás siempre mal. Comienza a vivir, a hablar,
a pensar como si ya tienes lo que deseas. David imaginó derrotado
al gigante, y dijo lo que imagino.
CONCLUSION: Así que, reconoce
el lugar que ocupas delante de Dios, luego, ejercita tu fe, poco
a poco, y por último, pronuncia palabra de fe, y tus gigantes
se derrumbaran como Goliat.
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