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ABA no está dirigiendo las misiones. ABA está promoviendo misiones, está deseando que cada uno seamos obedientes al mandato de vivir en misión, lo cual implica, orar, ofrendar, ayudar en todo lo que sea necesario. Ninguna asociación, ni agencia, ni iglesia puede atribuirse la facultad de dirigir las misiones porque: |
I.- Es Dios quien dirige las misiones a través del Espíritu Santo.
Felipe estaba predicando, evangelizando y bautizando a muchas personas en Samaria, pero Dios le mandó salir para ir al desierto a encontrarse con un etíope. Cuando estuvo allí leemos en Hechos 8:29: “Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro”. Felipe obedeció, explicó al etíope lo que venía leyendo, luego le bautizó y ambos siguieron su camino.
A Pedro le costaba entender que el evangelio era para los gentiles, mientras oraba tuvo una visión y dice Hechos 10:19: “Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí tres hombres te buscan”. Y esos hombres llevaron a Pedro al hogar de Cornelio, un centurión romano que oraba a Dios siempre; y allí Pedro aprendió que Dios no hace acepción de personas y bautizó a todos los que creyeron.
Según se relata en Hechos 13:2-4 cuando la iglesia estaba en un culto de adoración: “Dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.”
Notemos que no fue la Iglesia la que los llamó, ni la que los envió, ni la que les dijo donde ir, fue el Espíritu Santo que hizo esas tareas. La Iglesia oró por ellos y los despidieron.
En todos sus viajes misioneros Pablo fue dirigido por el Espíritu Santo. Hechos 16:6 nos dice: “Les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia”. En el versículo 7 leemos: “Intentaron ir a Bitinia pero el Espíritu no se lo permitió”.
Dios no ha delegado a nadie esta función.
II.- Es Dios quien dirige las misiones a través del Espíritu Santo hoy.
En mis doce años entre los tobas el Espíritu Santo me guió a llenar las necesidades sin perder el objetivo que era evangelizar, discipular y plantar iglesia.
A.- Me hizo ver las necesidades intelectuales y actuar primero enviando los niños a la Escuela, después prestando el templo para la escuela, al mismo tiempo enseñar a los adultos a leer y escribir. Y Dios mismo usó esto como la base para que los jóvenes pudieran aprender a predicar, que los líderes pudieran traducir la palabra de Dios a su idioma, que ellos mismos pudieran evangelizar, discipular y plantar iglesia y tener maestros bilingües.
B.- Me hizo ver las necesidades físicas y me guió a atender a los enfermos, a instalar un consultorio rudimentario, a dar educación sobre salud a los adolescentes. Y usó esto como la base para que a través del tiempo tengamos entre ellos una sala de primeros auxilios, enfermeras, promotoras de salud.
C.- Me hizo ver las necesidades de trabajo y me guió a levantar una ladrillería, enseñarles a trabajar con horarios, con responsabilidad, Y usó eso como la base para que pudieran integrarse al trabajo formal y hoy gozar de obra social, de jubilación, de no seguir sufriendo marginación.
D.- Me hizo ver al mismo tiempo la necesidad espiritual, comenzando a hablar personalmente en todo momento, teniendo al principio reuniones debajo de los árboles, haciendo que ellos mismos con sus ofrendas y sus manos levantasen más tarde sus templos de barro y paja, igual a sus casas, preparar maestros para la Escuela Bíblica, preparar líderes para atender la obra, enseñar a tener el culto familiar, organizar tres iglesias. Y usó esto como la base para tener luego un Instituto bíblico, y para que hoy tengamos una Asociación toba que puede funcionar dependiendo de la guía del Espíritu Santo.
Es Dios quien dirige las misiones a través del Espíritu Santo y también.
III.- Es Dios quien dirige las misiones y capacita a través del Espíritu Santo.
En su primera carta a Timoteo en el capítulo uno Pablo dice que da gracias a Dios porque aunque él fue un perseguidor y un blasfemo, Dios confió en él, lo llamó para ser un misionero y aún lo capacitó para ello. Dios capacitó a Pablo para la tarea que le había encomendado y eso hace hoy con nosotros cuando dependemos de él, en todo momento.
Cuando estaba por ir como misionera a los tobas, muchos también me preguntaban que iba a hacer entre los tobas, yo decía: “No sé, voy con mi mente en blanco, cuando llegue allí Dios me irá guiando y capacitando para hacer la tarea”. Y así fue.
Si Ustedes me preguntaran que hice, podría decir que los dos primeros meses a los ojos humanos nada, pero estuve conociendo a los tobas, sus necesidades, su cultura y orando a Dios para saber por donde debía comenzar, cuales necesidades llenar primero aparte de la necesidad espiritual que era primordial.
Dios me guió, y me capacitó pero cada día pasaba mucho tiempo leyendo su Palabra, orando, buscando su guía, su dirección, su fortaleza.
Dios siempre nos guía en forma diferente, por eso la necesidad de estar dependiendo de él constantemente.
Cuando fui a Perú, sabía que Dios me había llamado a ese país, pero, ¿Cuál sería el lugar en el cual él querría usarme?.
Me reuní con la Junta de Misiones de la Convención del Perú, ellos me dieron tres ciudades y me dijeron que ellos deseaban que me estableciese en una ciudad grande, comenzara obra allí para luego extendernos a los alrededores.
Recorrí cada una de las ciudades orando y preguntándome a mi misma ¿Cómo me mostrará el Señor el lugar que tiene para mí.?
Tenía mucho miedo de equivocarme. Recorrí la primera, la segunda y cuando debía ir a la tercera me indicaron que pasaría por puerto Chimbote, allí debía viajar y tomar el ómnibus a la otra ciudad. A las dos primeras había ido acompañada por miembros de la Iglesia, pero a esta tercera me enviaron sola y tenía miedo de no darme cuenta cuando llegara a Chimbote, pero ellos me explicaron que allí todos gritan: “Chimbote, Chimbote”, aún así todo el tiempo que fui en el colectivo oraba, tardé cinco horas en llegar y era verdad.
Como allí se tomaban ómnibus para distintos lugares los vendedores de boletos gritaban: Chimbote, Chimbote. Bajé, subí al otro ómnibus y después de recorrer unas cuadras comencé a ver muchísimas personas que caminaban, tanta como no había visto en ningún lugar. En ese momento sentí un deseo enorme de bajarme y comenzar a hablar a todas esas personas del amor de Dios.
En ese momento me di cuenta que no había sentido eso en ninguna parte. Al llegar a la otra ciudad pedí a un hermano en la fe que me trajese de nuevo a Chimbote. Quería asegurarme si ese era el lugar al que Dios me guiaba. Cuando volví me llevaron a quince kilómetros de donde yo me había bajado a una nueva urbanización, cuando el auto que me llevó hasta allí se detuvo, lo hizo frente a una escuela que se llamaba; “República Argentina”, volví a sentir el deseo de quedarme. Me explicaron que hacía unos seis años había habido un terremoto en Chimbote, muchos países enviaron dinero, con ese dinero levantaron esa urbanización para que la puedan ocupar los que se quedaron sin casa, con el que mandó Argentina levantaron la Escuela.
Cuando me reuní con la Junta de Misiones les expliqué como había orado y que Dios me había guiado a Chimbote, pero esta ciudad no estaba en su lista.
Ellos me dijeron: “Siempre quisimos tener obra en Chimbote, pero es un puerto pesquero, hay muchas fábricas de harina de pescado que trabajan durante la noche y hay allí un olor desagradable muy grande, razón por la cual ningún misionero quiere ir allí. No pusimos en la lista esa ciudad porque pensamos que siendo Usted soltera y sola no podíamos pedirle lo que nadie quiere hacer, pero si Usted desea ir la apoyaremos”
Así Dios me dirigió y los hermanos aprobaron.
Conclusión.
Si Dios dirige las misiones ¿Cuál es la tarea de la Iglesia?. La Iglesia es el lugar donde el futuro misionero conoce a Cristo, donde va a crecer espiritualmente, allí le van a guiar a conocer sus dones, le van a enseñar a consagrarlos a Dios, le van a dar oportunidad de ponerlos en práctica, guiarles a prepararse teológicamente en algún Instituto o Seminario, a orar por él, a sostenerlo económicamente a enseñarle a buscar la guía y dirección de aquél que lo llamó.
¿Y la tarea de las agencias y asociaciones? Van a enseñar sobre misiones, a hablar del llamado, de las cualidades que Dios pide a los misioneros, mostrar los campos necesitados.
La tarea para cada uno de ellos es demasiado grande como para querer dirigir las misiones ¿no le le parece?. Siempre fue tarea de Dios y porque él está en misión.
INVITAMOS A IGLESIAS Y HERMANOS A INVOLUCRARSE EN EL PROYECTO “CUMPLIENDO SU MANDATO”.
MISIONANDO ENTRE LOS HERMANOS MAPUCHES |
Le invitamos muy especialmente a unirse a las iglesias y hermanos que ya han aceptado el desafío para que podamos sostener el proyecto de cooperación misionera aprobado!.
Como ya expresamos en nuestro anterior Boletín, el proyecto es sostener a nuestra misionera por dos años, durante los cuales ella enviará informes, fotos para nosotros a su vez, mantener informadas a las Iglesias.
Sostenerla materialmente nos cuesta mensualmente $ 1500.- (mil quinientos pesos), pero debemos agregar a ello, algo tan o más importante, nuestro sostén espiritual en oración y nuestro sostén fraternal en amor, ambos tan importantes como el primero.
Seguramente que su Iglesia o Ud. personalmente no quiere perder la oportunidad de participar en este proyecto cooperativo misionero.
Para ello, lo que deben hacer es seguir estas instrucciones:
INSTRUCCIONES PARA HACER LLEGAR LOS APORTES NECESARIOS PARA EL SOSTENIMIENTO DE NUESTRA MISIONERA.
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Para enviar ofrendas
1. Depositen su ofrenda a nombre de:
Asociación Bautista Argentina - Asociación Civil,
Banco Galicia, cuenta corriente Nº 3144/0126/0
CBU: 0070126220000003144004.
2. Enseguida avisen el mismo a este correo:
pastorperez@fullzero.com.ar indicando la cantidad de la ofrenda,
la Iglesia o la persona que la hizo y mencionando que es para
el Proyecto Misiones.
3. Al mismo tiempo envíe un correo a:
alba.montesdeoca@gmail.com
avisándole el monto del depósito que han hecho, y el nombre de la
Iglesia, para poder confirmarles la recepción del aporte y a la vez
ponerse en contacto para informarles personalmente y mensualmente.
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